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EL MATRIMONIO SE DISFRUTA, NO SE PADECE
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Si estás en una relación de varios meses y aún no has tenido tu primera pelea, quiere decir que estás en pleno enamoramiento. Disfruta mientras dure pero ten en mente que muy pronto te unirás al resto de la población que sí tiene discusiones con su persona especial. Es inevitable.

Esto no significa que no se quieran realmente o que estás con la persona equivocada. Esto significa que se están conociendo.

Como menciona el Dr. Seth Gillihan en Psychology Today, la frecuencia y la calidad con la que peleas con tu pareja tiene mucho que ver con cuan satisfecho o satisfecha estás en tu relación. Yo nunca he tenido la idea de, a propósito, pasar una bonita tarde enojados y con los sentimientos heridos, dice Gillihan. En cambio, me he visto atascado en peleas en las que realmente no quiero estar, continúa diciendo.

Por lo general, ninguna de las partes desea estar enfrascado en peleas. Las peleas consumen tiempo de calidad y van en contraposición a la experiencia que se anhela tener con nuestra pareja. Entonces, ¿por qué peleamos?

En este escrito te presento 5 razones por las que se pelean las parejas.

Peleamos por necesidades incumplidas

El Dr. Gillihan enumeró 5 razones por las que se pelean las parejas y tienen que ver con necesidades que no le son cumplidas:

1) Apego. La conexión emocional que funciona como motor de nuestra vida social y emocional. Se desarrolla desde el nacimiento, con la relación entre el bebé y el cuidador, experiencias que más adelante ejercerán cierta influencia sobre la estabilidad (o inestabilidad) de sus relaciones y sobre la personalidad de cada cual. Una de las mejores formas de crear relaciones duraderas es fortaleciendo esa conexión emocional y aprovechándose de la sensación de seguridad que ésta provee.

2) Aceptación. Cuando estamos en una relación sentimental nos volvemos vulnerables frente a esa persona en muchos sentidos. Uno de estos es que nos desprendemos de nuestra máscara social que nos ponemos para encajar y ser, de cierta forma, aceptados por los demás. Nuestra pareja nos ve en los peores momentos y ve nuestro verdadero ‘yo’. Por lo que sentirse aceptado o aceptada por quien verdaderamente nos conoce es un alivio emocional. Esto no es sinónimo de aceptar todas las decisiones que toma la persona. Significa aceptar a la persona como es por encima de las discrepancias.

3) Incondicionalidad. Aunque aceptemos nuestra pareja tal y como es, sigue faltando el componente de amar a la persona sin condiciones. Esto es lo que marca la diferencia entre “acepto tus tantas fallas” y “eres mucho mejor de lo que crees”, como explica Gillihan. Cuando la persona siente esta incondicionalidad, comienza a tener sentimientos positivos hacia sí mismo o misma, lo que a su vez los vuelve mejores amantes.

4) Autonomía. Necesitamos ser agentes de nuestras propias acciones. Estudios develan que las personas se sienten menos satisfechas en su relación cuando no tienen control de sus acciones. La relación también se ve afectada cuando una o ambas partes no tienen este sentido de autonomía. Tan importante es permitir que tu pareja sea autónoma como tomar autonomía dentro de la relación.

5) Capacidad. No sirve de mucho ser autónomo si pensamos que no somos buenos en lo que hacemos. Se obtiene un sinfín de beneficios cuando ambas partes reconocen las capacidades del otro, incluyendo una mejor salud mental. Lo contrario ocurre cuando no existe ese reconocimiento. La relación se ve afectada y lo primero que sufre es la comunicación.

El conflicto nace de los sentimientos negativos

Gaelle Vanhee y sus colegas investigaron cómo las necesidades incumplidas se relacionan con los conflictos en la pareja. Estos incumplimientos crean frustración en la persona y, consecuentemente, menor satisfacción. Las personas insatisfechas tienden a iniciar conflictos con mayor frecuencia, explica Vanhee.

Por dar un ejemplo, tomar decisiones que afectan a ambos sin el consentimiento de la otra persona viola su necesidad de autonomía y le genera sentimientos de humillación, deshonra y tristeza a quien no es tomado en consideración. Regularmente expresamos estos sentimientos de manera indirecta como es el caso de la ira. Esto se convierte en la fórmula perfecta para una comunicación hostil que abre las puertas al conflicto.

Eso de cumplir las necesidades de mi pareja, ¿cómo se hace?

La mejor manera de comenzar, según Gillihan, es preguntándole directamente a tu pareja. Puede ser que tu pareja ni siquiera haya pensado en qué necesita, así que al preguntarle estás creando la oportunidad de que lo analice.

Es más, te das la oportunidad a ti de entrar en ese análisis y redescubrir sensaciones similares a las que vivías en tu etapa de enamoramiento, sólo que mejores.

Cuando las parejas atraviesan este proceso, terminan con un sistema de solución de problemas único para ellos. Cada matrimonio exitoso con más de 25 años de duración te dirá cómo es su sistema. Ya sea que una de las partes encienda el auto y tenga unas horas de capacitación antes de regresar a solucionar el conflicto o recurrir a formas de comunicación alternas como llamadas, emails, textos -lo que sea que funcione.

Preguntarle a esas parejas cuál es su secreto es uno de mis pasatiempos favoritos.

Si atraviesas discordias seguido con tu pareja, te invito a que escuches sus necesidades y pienses en qué estás haciendo para cumplirlas; y, de la misma forma, pensar en qué estás haciendo para comunicar tus descontentos. También existen maneras para prevenir estos conflictos como los explica José Díaz en su escrito.


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