la psicologia de la hipocresiaSi algo me enamoró de la psicología fue, en definitiva, su esencia filosófica.

Mientras muchos abren el diccionario, buscan la palabra hipocresía, leen su definición y cierra el susodicho libro satisfechos, la psicología apenas se prepara para iniciar el interrogatorio.

Por un lado La Real Academia Española dice que la hipocresía es un fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. 

Sin embargo, los psicólogos dicen “pero, ¿por qué somos hipócritas?”, “¿cómo lo desarrollamos?”, ¿con qué frecuencia es socialmente aceptada la hipocresía?” o “¿qué elementos deben estar presente para que se nos catalogue como hipócrita?”

Aunque la definición de la Real Academia Española deja en claro la hipocresía de aquel que no vive lo que predica, existen otras modalidades en las que se manifiesta esa actitud a la que tanto le huimos.

Nadie quiere ser identificado como hipócrita pero, ¿es posible vivir una vida libre de hipocresía?

La psicología de la hipocresía

Tan sencillo como ese grupo de estudiantes en la clase de Psicología Social que arremeten fuertemente en contra del uso de los celulares y cómo estos están privando la interacción en persona de unos con otros en nuestro país pero en el “coffee break” no se miran ni se hablan ya que están, precisamente, incurriendo en la criticada conducta.

O, en la misma línea, el simple hecho de darle un fuerte apretón de mano a esa persona que ‘te cae como bomba’.

Estos son sólo algunos ejemplos de un sinnúmero de conductas hipócritas que adoptamos diariamente.

Para poder entender la hipocresía hay que ir a su raíz, es decir, a ese elemento que siempre está presente.

La literatura ha identificado que la inconsistencia es la pieza clave detrás de la hipocresía. Esta inconsistencia se puede dar entre dos conductas o entre creencia y conducta. En el caso de la inconsistencia entre las dos conductas se refiere a algo que se hace en un momento dado que tiene discrepancia con lo que se hace en una situación similar posteriormente.

Por otro lado, la inconsistencia entre creencia y conducta es cuando no actúas según tus ideologías.

La inconsistencia es tan importante que, inclusive, es el primer tipo de hipocresía entre los cuatro (4) que identificaron Crisp y Cowton (1994).

Los cuatro tipos de hipocresía

Inconsistencia
Los autores explican que la inconsistencia es ese ejemplo clásico de la hipocresía: no hacer lo que se predica. El pasado ejemplo sobre los estudiantes de Psicología Social es el ideal para este punto. Otra forma de verlo es la manera en que nos comportamos en público a como lo hacemos en privado. Ese tipo de disonancia se considera inconsistencia.

Pretensión
Se refiere a hacer alarde de que se posee una cualidad o característica para obtener un beneficio personal. Cualquier parecido con lo que vivimos en nuestro país de cada cuatro años no es pura coincidencia. Políticos que se proyectan como buenos administradores o se muestran empáticos hacia algunos sectores sólo para ganar las elecciones son, según Crisp y Cowton, pretensiosos.

Culpa
La forma más sencilla que se me ocurre para explicar la culpa es con el refrán “el burro hablando de orejas”, o sea, criticar a otros por cosas que tú haces. Un ejemplo que vemos muy a menudo es esa madre o padre que le pega a su hijo/a por haber dicho una “mala palabra” y en medio del altercado le “habla malo” también.

Complacencia
Este tipo de hipocresía se basa en hacer creer que se tienen morales complejas y sólo cumplir con las cosas más básicas y superficiales. Un ejemplo es el empleado que durante la entrevista perjuró tener iniciativa para no tan solo cumplir con lo que se le pedía sino que daría la milla extra pero una vez en la posición sólo cumple con las tareas básicas para mantener el trabajo.

La auto-hipocresía

Aunque, en efecto, sí tengo un interés en que como lector entiendas los diferentes tipos de hipocresía, debo admitir que mi enfoque principal es uno más práctico.

Como ya vimos, la zona cero de la hipocresía es la inconsistencia y, para retomar las preguntas postuladas al comienzo, en cualquier área de nuestras vidas en las que haya inconsistencias, estamos siendo hipócritas.

Lo más interesante es que con esta definición somos hipócritas inclusive con nosotros mismos. Ya sea a través de incumplir una meta que nos trazamos o al postergarla, entre muchas otras formas en las que intentamos “engañarnos.”

Somos auto-hipócritas, por decirlo de alguna manera.


Leer más sobre hipocresía en Hipocresy and Self-Deception haciendo clic aquí.

Leer sobre estudio llamado Asymmetries in perceptions of self and others’ hypocrisy: Rethinking the meaning and perception of the construct haciendo clic aquí.

 

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